Tras el inicio de las vacaciones de invierno de los niños, el Ministerio de Salud Pública recomienda no solo incentivarlos a realizar actividades al aire libre, sino también a cuidar la alimentación para garantizar un sano desarrollo físico e intelectual.

Durante las vacaciones la rutina diaria de niños y adolescentes sufre modificaciones; tienen más tiempo libre y un horario más distendido. En la mayoría de los casos duermen más tarde o más tiempo que lo habitual.

“Este cambio abrupto, quiérase o no, afecta los hábitos alimentarios”, aseveró Bethania Machuca, nutricionista de la Dirección de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles.

La alteración de la rutina lleva a los niños en ocasiones a un esquema de alimentación desordenada, donde se saltan el horario de las comidas e ingieren una mayor cantidad de alimentos, principalmente ultraprocesados, con alto nivel en azúcares y grasas.

El exceso de peso constituye un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas y muertes asociadas. La hipertensión, los problemas cardiovasculares, la diabetes, están vinculados estrechamente a la mala alimentación.

Fuente: www.ip.gov.py