Durante un acto de corte político y empresarial celebrado en Asunción, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, expresó con determinación su visión de futuro para el país, afirmando que Paraguay está en condiciones de aspirar a convertirse en la nación más desarrollada del mundo. En un discurso que combinó optimismo con ambiciones estratégicas, el mandatario instó a los distintos sectores del país a trabajar juntos para materializar esa meta.
Peña expresó estas palabras durante el Congreso de Jóvenes Empresarios, un evento que concentra a emprendedores, dirigentes y figuras del sector económico y productivo del país. En ese lugar, afirmó que Paraguay cuenta con “todo para aspirar a lo grande”, y que la nación no solo debe buscar mejorar, sino también sobresalir a nivel internacional por su desarrollo y calidad de vida.
El jefe de estado puso de relieve el potencial del país en áreas cruciales como la energía renovable, su población joven y los recursos naturales. Especialmente, resaltó que Paraguay tiene una de las matrices energéticas más limpias a nivel global, gracias a sus presas hidroeléctricas, como Itaipú y Yacyretá. De acuerdo con el líder, estas ventajas competitivas no deben ser consideradas meramente anecdóticas, sino como bases sólidas para buscar un desarrollo continuado y ejemplar.
También, Peña destacó la relevancia de seguir avanzando con reformas estructurales que refuercen el sistema educativo, optimicen la infraestructura y fomenten la innovación tecnológica. Durante su participación, mencionó que el progreso no se refiere solo a cifras económicas, sino también a asegurar un ambiente de bienestar, seguridad y oportunidades para todos los ciudadanos.
El mandatario instó a los jóvenes que estaban allí a que tomen la iniciativa con creatividad y dedicación en los cambios que el país requiere. Peña destacó que la juventud es una de las mayores fortalezas de Paraguay. Señaló que más del 60 % de la población tiene menos de 35 años, lo que supone una gran posibilidad para promover cambios significativos en los ámbitos social, económico y cultural.
En cuanto al clima de negocios, aseguró que su administración está comprometida con la generación de condiciones estables y confiables para la inversión. “Estamos trabajando para que Paraguay sea un lugar donde las reglas del juego sean claras, y donde el emprendedor encuentre apoyo, no trabas”, declaró, reforzando su mensaje a favor de un Estado ágil, moderno y cercano a los sectores productivos.
Peña no dejó de mencionar los retos que el país debe afrontar, tales como la lucha contra la pobreza, la mejora de los servicios públicos y el combate a la corrupción. No obstante, reafirmó que su gobierno se centra en soluciones y no en lamentos. Según él, se pueden superar estas dificultades si se preservan los principios de transparencia, responsabilidad fiscal y apertura al mundo.
El acontecimiento en el que presentó su discurso también ayudó a reforzar la narrativa oficial sobre un Paraguay en expansión, con estabilidad económica, inflación controlada y un tipo de cambio manejable. Portavoces cercanos a la presidencia indican que se busca proyectar la imagen de un país moderno, abierto a la innovación y preparado para liderar en sostenibilidad y competitividad en la región.
El discurso del presidente se alinea con la narrativa que ha sostenido desde que comenzó su mandato, enfocándose en cambiar la percepción que tanto los ciudadanos paraguayos como el resto del mundo tienen acerca del país. Con un tono vigoroso, concluyó sus palabras diciendo que «la única forma de alcanzar lo imposible es persuadiéndose de que es factible», una expresión que encapsula el compromiso de su gestión con redefinir la posición que Paraguay tiene en el ámbito internacional.
