Reglas claras y apoyo técnico para una agricultura trazable en Alto Paraná

Agricultura trazable en Alto Paraná: Reglas y soporte técnico

Productores hortícolas del Alto Paraná reclaman normas claras y acompañamiento técnico continuo para mover sus cosechas sin contratiempos, garantizar la trazabilidad y vender con confianza. Su meta es evitar incautaciones, ordenar el mercado y sostener el ingreso de cientos de familias.

En la región del Alto Paraná, la agricultura familiar constituye el pilar económico de numerosas localidades. Semanalmente, la feria de Ciudad del Este establece un vínculo entre quienes producen y quienes consumen, ofreciendo un punto de venta directo que impulsa los precios, facilita el acceso a productos frescos y disminuye la necesidad de intermediarios. No obstante, al llegar los momentos de mayor recolección, surgen nuevamente los conflictos: inspecciones en carretera con criterios inconsistentes, falta de información sobre los requisitos y confiscaciones que afectan a familias que ya manejan márgenes de ganancia muy ajustados. Por esta razón, los cultivadores solicitan normativas claras, armonizadas y difundidas con antelación, junto con apoyo técnico que abarque la totalidad del proceso de producción y comercialización.

La trazabilidad, lejos de ser un trámite engorroso, es el puente entre el trabajo en finca y la confianza del comprador. Permite saber de dónde viene un lote, cuándo se cosechó, cómo se manipuló y hacia dónde se dirige. Cuando este camino está documentado, los controles son más ágiles, las pérdidas disminuyen y el mercado premia la formalidad con mejores oportunidades. El problema no es el control en sí, sino la falta de procedimientos estables y la escasa socialización de los requisitos que deben cumplir los productores, especialmente en temporada alta.

Qué piden los productores y por qué es razonable

El planteamiento central del sector hortícola del departamento es concreto. Primero, contar con un marco de cumplimiento claro y uniforme: registro en finca, documentación por lote, guías de tránsito y criterios de inspección publicados en lenguaje sencillo. Segundo, recibir acompañamiento técnico real, desde la planificación de cultivos hasta la comercialización. Sin esa combinación, la estacionalidad juega en contra: cargas que no superan controles por detalles administrativos, mercadería que se deteriora mientras se resuelven dudas y jóvenes que desisten de producir tras perder sus primeras ventas.

La Central de Productores del Alto Paraná agrupa a más de un millar de socios y es una plataforma ideal para convertir estas demandas en soluciones. A través de esta organización pueden consolidarse calendarios de cosecha, estandarizarse registros básicos y articularse capacitaciones para que todos accedan a los mismos conocimientos. La formalidad se vuelve alcanzable cuando los requisitos están al alcance de la mano y existen rutas de apoyo para cumplirlos a tiempo.

La feria semanal no solo refleja el pulso de la oferta y la demanda; también evidencia si las reglas del juego son previsibles. Cuando los procedimientos son claros, la cadena fluye: los productores planifican traslados con confianza, los precios se estabilizan y los consumidores acceden a mayor variedad y frescura. En cambio, la descoordinación se traduce en menor oferta, volatilidad de precios y pérdidas evitables. Formalizar sin ahogar es la clave: documentos simples, plazos razonables y controles con enfoque pedagógico para faltas leves.

La transformación del saber técnico en instrumentos útiles es crucial. Un expediente de la propiedad con información clave, identificadores o instrucciones por cada lote y una lista de control accesible para la verificación disminuyen los inconvenientes durante el trayecto. Asimismo, si se implementa una vía de comunicación ágil en los momentos de mayor importancia para el transporte, se previenen equivocaciones por falta de información y se resguarda la calidad del producto recolectado.

Coordinación institucional que se vea en el territorio

Los horticultores han solicitado reiteradamente que las autoridades se acerquen a las fincas y a la feria para conocer de primera mano los desafíos del sector. Esta presencia no es meramente simbólica: permite ajustar normas a la realidad, priorizar soluciones y diseñar operativos acordes a los picos de cosecha. Una mesa operativa que reúna al Ministerio de Agricultura y Ganadería, a las agencias de control, a los municipios y a la Central de Productores puede alinear criterios, publicar protocolos unificados y acordar un calendario de capacitaciones itinerantes.

La calidad de la comunicación es determinante. Manuales de bolsillo, infografías, videos breves y mensajes por redes y grupos comunitarios facilitan la adopción de buenas prácticas. Si a esto se suma un periodo de adecuación en el que las faltas formales menores se subsanan sin decomiso, con actas que indiquen pasos y plazos de regularización, el efecto es inmediato: menos conflicto, más cumplimiento y mejor disposición a formalizar.

Numerosos jóvenes en Alto Paraná se encuentran preparados para modernizar la horticultura mediante el uso de tecnologías asequibles, tales como sistemas de riego eficientes, hojas de cálculo digitales fáciles de usar, gestión poscosecha y comercialización directa. Su principal requerimiento es la predictibilidad. Un «kit de arranque» que incluya plantillas de registro, diseños de etiquetas, pautas para guías de transporte y acceso a soporte técnico, disminuiría significativamente el tiempo de aprendizaje. La implementación de una digitalización sencilla —con formularios accesibles desde dispositivos móviles, códigos QR por cada lote y verificación a distancia— posibilita la comprobación de datos en cuestión de minutos y minimiza los periodos de espera durante las inspecciones.

Cuando existe un acompañamiento constante, los proyectos no se diluyen al cambiar de administración. El seguimiento técnico, desde la planificación de siembras escalonadas hasta la logística de embarque, sostiene la competitividad y reduce las pérdidas. De ese modo, la horticultura se vuelve una alternativa atractiva para quedarse en el campo y construir ingresos estables.

Ventajas mutuas de un sistema organizado

Un sistema de mercado con trazabilidad eficiente es ventajoso para todos. Los consumidores obtienen artículos con garantía de procedencia y gestión; los productores logran mejores términos de negociación y una menor probabilidad de confiscaciones; las entidades reguladoras supervisan con información verificable, previniendo decisiones arbitrarias y retrasos; y el comercio legítimo compite basándose en la calidad y el cumplimiento, no en prácticas desleales. Asimismo, frente a cualquier evento sanitario, la reacción puede ser precisa: se localiza el lote comprometido, se retira de la venta y se salvaguarda el resto de la cadena sin aplicar sanciones generalizadas.

La planificación basada en información —como las ventanas de recolección, los volúmenes proyectados, las rutas y los cronogramas— optimiza la logística, minimiza las pérdidas y protege el costo final para el consumidor. Ante la fluctuación del clima, esta anticipación también contribuye a ajustar las operaciones y a dar prioridad a los artículos perecederos para prevenir deterioros.

Medidas concretas para pasar del reclamo a la práctica

La respuesta a las necesidades del Alto Paraná puede comenzar con iniciativas de bajo costo y gran repercusión. Una única ventanilla, tanto física como virtual, concentra los procesos de formalización y orienta a los productores durante los períodos de mayor actividad. Se establecen protocolos de supervisión, formulados en un lenguaje sencillo y con casos prácticos, que ofrecen certidumbre. La implementación de capacitaciones móviles en comités y ferias, que incluyen demostraciones prácticas y material conciso, fomenta la rápida asimilación de métodos óptimos. La introducción de guías de tránsito con validación mediante código QR disminuye los tiempos y reduce al mínimo los fallos humanos.

Publicar indicadores mensuales —tiempos promedio de inspección, porcentaje de cargas con documentación completa, principales incidencias y su resolución— instala una cultura de transparencia y mejora continua. Cuando los resultados se miden y comparten, es más fácil corregir rumbos y mantener la confianza entre productores, autoridades y compradores.

Fortalecer la organización para ganar competitividad

La Central de Productores del Alto Paraná funciona como un nexo entre las explotaciones agrícolas y el mercado. Gracias a instrumentos de registro comunitario, criterios internos de calidad y un cronograma de cosechas compartido, la entidad está capacitada para generar la documentación de los lotes de forma eficaz y defender los intereses de sus miembros frente a organismos y mercados que demandan trazabilidad. Esta capacidad conjunta facilita el acceso a adquisiciones gubernamentales y a cadenas de distribución minorista que valoran la anticipación y la documentación de respaldo.

La claridad organizacional es un factor clave: la implementación de normativas precisas para el empleo de marcas colectivas, sistemas de supervisión interna y penalizaciones adecuadas ante faltas, resguarda la imagen del colectivo. Si un cliente tiene conocimiento de que una posición está respaldada por una estructura sólida, las negociaciones fluyen mejor y se consolidan los vínculos comerciales.

La difusión de las regulaciones debe realizarse a través de los medios que la comunidad utiliza habitualmente: emisoras de radio locales, plataformas de redes sociales, señalización en zonas de carga y vías, así como chats de productores. Un servicio de soporte accesible en momentos clave (como las madrugadas de carga y los días de mercado) previene equivocaciones derivadas de la carencia de datos. Al divulgar preguntas frecuentes, listas de verificación descargables y tutoriales concisos, la teoría se transforma en una rutina diaria.

Es fundamental que exista una correspondencia entre lo establecido y lo ejecutado en los sistemas de control. En caso de que una revisión identifique deficiencias, la acción inicial debe ser comunicar la forma de subsanarlas y el tiempo límite para hacerlo, dejando las penalizaciones más estrictas para situaciones de repetición o infracciones serias que comprometan la seguridad alimentaria. Esta metodología formativa fomenta una adhesión auténtica a las normativas.

Un horizonte de previsibilidad para la agricultura familiar

Los agricultores del Alto Paraná no pretenden privilegios ni soluciones fáciles, sino un entorno de normativas transparentes y asistencia técnica que les posibilite realizar sus labores correctamente, sin el miedo de malograr su capital por una inspección deficiente. Mediante una ventanilla de atención única, procedimientos estandarizados, formación continua y supervisiones anticipables, la exposición de Ciudad del Este tiene el potencial de convertirse en un escaparate para una producción hortícola organizada, con seguimiento y altamente competitiva.

Cuando el Estado coordina, la organización productiva se fortalece y el consumidor confía, se crea un círculo virtuoso: más inversión en campo, menor desperdicio, mejores ingresos y arraigo juvenil. La trazabilidad deja de ser una barrera y se convierte en un activo del territorio. Ordenar para incluir no es un lema, es la estrategia más corta hacia un sector hortícola próspero, resiliente y reconocido por su calidad.

Por Carmen Lovera

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