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Jul
En la turbulenta Europa de los años 30, cuando el mundo apenas comenzaba a comprender la magnitud del fenómeno nazi, un periodista y traductor irlandés se sumergía en una tarea que marcaría su vida para siempre: traducir al inglés el infame manifiesto de Adolf Hitler, Mein Kampf. Su nombre era James Murphy, un hombre culto, políglota y apasionado por el conocimiento, cuya participación en este episodio histórico ha permanecido al margen de los grandes relatos del siglo XX. Sin embargo, su papel resulta clave para entender cómo se construyó la conciencia internacional sobre los peligros del nazismo antes de la…
