El presidente de la República, Santiago Peña, manifestó su preocupación por la persistencia de altos precios en productos básicos, pese a la reciente caída del dólar frente al guaraní. Durante la conmemoración del aniversario del programa Hambre Cero, el mandatario instó a que los precios de alimentos, combustibles y cortes de carne se ajusten acorde con la apreciación de la moneda nacional.
Peña apuntó que, habitualmente, cuando el dólar se fortalece, los incrementos de precios se manifiestan rápidamente en el mercado; no obstante, cuando la moneda de EE. UU. se deprecia, las disminuciones no se trasladan con la misma celeridad ni en la misma proporción. Esta desigualdad, subrayó, crea un desequilibrio que perjudica especialmente a las familias con menores ingresos, quienes ven afectada su capacidad de compra.
En este sentido, el presidente recordó que el Estado cuenta con herramientas legales y administrativas para intervenir en el mercado y proteger a los consumidores. Mencionó específicamente la Secretaría de Defensa del Consumidor (Sedeco) y la Comisión Nacional de la Competencia, instituciones que serán activadas para evitar prácticas abusivas que permitan a ciertos sectores beneficiarse a costa de la población más vulnerable.
Peña también cuestionó la falta de correlación entre los precios de venta y los ingresos de los productores, en especial en el sector cárnico. Afirmó que, pese a la caída del dólar, los precios de la carne no han experimentado una disminución proporcional, lo que sugiere la influencia de otros factores en la fijación de costos más allá del tipo de cambio.
En respuesta a esta situación, el gobierno anunció un fortalecimiento en los controles y fiscalizaciones sobre los sectores productivos y comerciales, con el objetivo de garantizar que los precios reflejen la realidad económica y que los beneficios de la apreciación del guaraní lleguen efectivamente a los consumidores. Estas acciones buscan aliviar la presión sobre los hogares y restablecer un equilibrio justo en el mercado.
La intervención presidencial marca un compromiso claro del Ejecutivo para gestionar activamente la economía y proteger el poder adquisitivo de la población, especialmente de los sectores más vulnerables. Se espera que estas medidas contribuyan a la estabilidad de los precios y a la mejora en las condiciones de vida de la ciudadanía.
