https://www.wola.org/wp-content/uploads/2024/11/VENEZUELA-Jesus-Vargas_Getty-Images.jpg

Un año después de las elecciones presidenciales en Venezuela: cómo han cambiado la política, la economía y la sociedad






Crisis en Venezuela

Un año después de las polémicas elecciones presidenciales de 2024 en Venezuela, el país continúa enfrentando profundas divisiones políticas y un creciente deterioro económico y social. Las acusaciones de fraude por parte de la oposición, que aseguró que hubo irregularidades en los resultados y presentó actas que demostraban la victoria de Edmundo González, no han sido resueltas, y la situación sigue generando tensión. A pesar de la falta de claridad y la crisis de legitimidad que envuelve al gobierno de Nicolás Maduro, el chavismo ha mantenido un control casi total en el país.




Las elecciones municipales y regionales de este año se han definido por una notable falta de participación, sobre todo en la oposición, que ha pedido a sus partidarios no asistir a los procesos de votación. Esto ha facilitado que el oficialismo refuerce su dominio sobre la mayoría de las entidades federales y jurisdicciones del país. No obstante, el poder político del gobierno ha venido junto a un crecimiento de la represión, la subida de los precios y la depreciación de la moneda nacional, impactando directamente en los habitantes de Venezuela.

Impacto económico y la lucha por la producción petrolera

Uno de los aspectos más afectados por la crisis política es la economía venezolana, que continúa sufriendo los efectos de las sanciones internacionales, la caída de los precios del petróleo y la falta de inversión. Tras la disputa por la legitimidad de los resultados de las presidenciales, la administración de Donald Trump decidió anular la licencia que permitía a Chevron operar en Venezuela, lo que afectó directamente la producción de petróleo del país, vital para su economía.

No obstante, hace poco, Trump optó por anular esta política, lo cual podría beneficiar a la producción de petróleo. Pese a que ciertos analistas afirman que el aumento en la producción no será notable debido a la significativa disminución en años recientes, esta acción podría contribuir a estabilizar en parte la economía de Venezuela. Aun con este incremento, los analistas indican que los pormenores sobre cómo se aplicará la licencia siguen siendo ambiguos, y no se sabe si abarcará también a otras compañías extranjeras como Eni de Italia o Repsol de España.

La venta de petróleo venezolano, principalmente a China, ha sido otro factor determinante en la economía. Sin embargo, las sanciones de Estados Unidos han obligado a Venezuela a vender su crudo a precios más bajos y a asumir mayores costos de transporte y seguro. Esto ha reducido aún más los ingresos del país, lo que se refleja en la devaluación del bolívar y la alta inflación, que han afectado particularmente a los trabajadores del sector público y a los jubilados. El salario mínimo sigue siendo insuficiente para cubrir la canasta básica, lo que agrava aún más las condiciones de vida de la población.

La represión y el miedo como herramientas de control político

Otro efecto evidente de la situación política en Venezuela es el ambiente de temor que se ha instaurado en la población. La represión de las manifestaciones, que surgieron tras los disputados resultados de las elecciones presidenciales, resultó en miles de detenidos, entre ellos niños y adolescentes, muchos de los cuales fueron acusados de «terrorismo» y enfrentaron procesos judiciales que se consideran arbitrarios y con motivaciones políticas. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha denunciado el empleo de lo que llama «terrorismo de Estado», indicando que las detenciones fueron principalmente arbitrarias y no se respetaron los procedimientos legales.

En medio de este ambiente de represión, los venezolanos viven bajo la constante amenaza de ser arrestados sin previo aviso ni contacto con sus familiares o abogados. Las desapariciones forzadas se han convertido en una práctica común, lo que ha generado un clima de inseguridad y ha desincentivado la participación política y social. Muchas personas temen expresarse en público, participar en protestas o incluso mantener conversaciones sobre temas políticos, por el temor a ser detenidos.

Este temor ha reducido aún más la fuerza de la oposición, que ha visto a sus líderes más prominentes obligados a exiliarse o a ocultarse. María Corina Machado, una de las personalidades más destacadas de la oposición, ha instado repetidamente a la abstención, señalando que el camino electoral en Venezuela está bloqueado debido al dominio total que tiene el chavismo sobre el sistema político.

La problemática del sistema electoral y la falta de confianza extendida

La desconfianza en el sistema electoral de Venezuela se ha agudizado, no solo debido a la falta de transparencia en los resultados de las elecciones presidenciales de 2024, sino también a la manipulación de los comicios locales y regionales. A pesar de los intentos del oficialismo por mostrar una imagen de democracia, los datos demuestran que la participación en las elecciones ha sido muy baja. En las recientes elecciones legislativas y regionales de mayo, solo el 25% de los votantes se presentaron a las urnas, un reflejo de la apatía generalizada y el rechazo de la oposición al proceso electoral.

El gobierno chavista ha capitalizado la apatía y la escasa participación ciudadana para consolidar su dominio sobre las instituciones del país. Maduro ha proclamado su «triunfo histórico» al obtener 285 de los 335 municipios en los comicios municipales, evidenciando el grado de control que el partido oficialista ha conseguido en la nación. No obstante, la distorsión del sistema electoral ha provocado un aumento del descontento tanto en el interior como en el exterior de Venezuela.

La desconfianza en el sistema electoral también ha contribuido al rechazo de la oposición a participar en futuras elecciones. Los líderes opositores, como María Corina Machado, han advertido que la única forma de cambio en Venezuela será a través de una alternativa que no dependa del proceso electoral controlado por el gobierno.

Doce meses de dificultades políticas, económicas y sociales

Un año después de las elecciones presidenciales de 2024, Venezuela sigue atrapada en una crisis multidimensional. Aunque el chavismo mantiene su control absoluto sobre el poder, la crisis de legitimidad persiste, y la población vive bajo un clima de represión, miedo y desconfianza. La economía continúa en declive, con una inflación galopante, una devaluación constante del bolívar y una producción petrolera que no logra repuntar de manera significativa. Mientras tanto, la oposición se ve debilitada y dividida, y el futuro político de Venezuela sigue siendo incierto.

Por Carmen Lovera

Puede interesarte